Ensayos

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

(MANUAL DE LA CONDICION HUMANA)
Finalista del XVIII Premio Anagrama de Ensayo. 1990. Barcelona. España



a Sole

"Si os ofrezco mi carne no es porque piense que no hay carnicería como ésta, sino porque soy un convencido que será bueno para todos, incluso para mí."


NOVISIMAS CONSIDERACIONES SOBRE CIERTA AFORTUNADA DEFINICION EN LA MEMORIA DEL BIOGRAFO DE D. ISIDORO DE LORENZO
Isidoro De Lorenzo definió, en el siglo pasado y para un diccionario de frases, el cual, de ninguna manera (que se sepa de certera fuente) mandó a elaborar la Academia de Letras, el significado de baba dialéctica.
El texto, manuscrito y descubierto hace sólo horas en cierto tragaluz de nuestra Biblioteca Nacional -actualmente, y como sabemos, en restauración, lo cual, sea dicho de paso, ha hecho posible el hallazgo- expresa lo que, a continuación, se transcribe textualmente:
"Baba dialéctica: dícese del defecto (o cierta rara necesidad humana) de hablar en abundancia con sentido dudoso o inexistente".
De Lorenzo, sobre quien mucho hablaron los críticos de la época y el cual animó más de algunas polémicas literarias -con el éxito que perdura y le respalda-, no quiso dejar de analizar, en separata, su breve definición. No vienen en este momento a mí las razones que pudieron llevarle a abundar sobre algo tan inequívocamente conceptualizado como es su excepcional definición, la cual está interesando a nuestra -penosamente escasa- colectividad filológica, pero, es un hecho, que se explayó: consta que el manuscrito no es apócrifo y que tampoco se halla adulterado. De Lorenzo se extendió de la siguiente manera:
"La baba dialéctica es congénita en muchos. La derraman con asiduidad, con intención o sin ella, pero con energía. Creo que la ofrecen con el convencimiento de estar dando cierto bien. A veces -asimismo- lo hacen sólo deportivamente.
“Pocos son los no babeantes. Otros, de los que desconozco su número, tragan su baba (o -acaso lo que no es lo mismo- se la hacen tragar).
“Esta baba ha sido frecuentemente comparada con el término ‘verborragia’, equiparándolos, haciendo de la frase que analizo y del mencionado sustantivo, sinónimos (hecho por cierto no real, confusionista). Remito a aquellos interesados en ‘verborragias’ al Diccionario Kaprt, publicado en Rotterdam en 1.776, el cual, posee magníficas definiciones (El anciano Sr. Goñi, bibliotecario en la Avenida de los Héroes de Oroño, nº 314, de nuestra ciudad, permitirá en todo caso su consulta refiriéndole que se ha llegado de parte mía).
“Baba dialéctica es el hecho/consecuencia del factor existencialista del Hombre. Procura una gama de metas, pertenecientes todas a un mismo fin, a saber: intenta tender comunicaciones interpersonales y, en casos singulares, contactos persona/masas (siendo la inversa menos frecuente, aunque probable), persigue asimismo autocomunicación en los individuos y –préstese debida atención-, el autoconvencimiento, íntimo, de cada ser. La baba dialéctica no disimula su intención de convencer -dar a conocer, informar y hacer aceptar-, pero aquí es imprescindible puntualizar que no son pocas las ocasiones en que esta meta, llamémosla de adoctrinamiento (en cualquiera de sus grados y tendencias), está profusamente entremezclada con aquella otra, ya enunciada, del autoconvencimiento. En mi opinión, el hecho es normal, ya que si la b.d. llega a inundar, penetrando en el /los interlocutor/es, el babeante aceptará la falacia de creer que si otros creen él posiblemente pueda creer en sí mismo (lo cual, es obvio, es lo primero que procura alcanzar, ya sea solapada y vergonzosamente, para vencer el corriente, frecuente, nihilismo humano).
“Otra de sus metas es la de ‘matar el tiempo’ (por enunciarlo con velocidad). El hombre normal, en apariencia, no está suficientemente capacitado para vivir su vida. Puedo aventurarme al respecto e insinuar -con posible ligereza y evidente insolencia- que, simultáneamente, el hombre no está efectiva, honestamente interesado en su vida. La acepta con la displicencia que obliga el desconocimiento perpetuo de su origen y devenir. Es esta meta, y no otra, la razón de ser de las b.d. filosóficas y religiosas, que tanto procuran hacer llevadero el tiempo como dar luz, sobrevivencia -renacimiento- a la hora de la inexorable Muerte.
“Otra meta, más fútil y despreocupada (por decirlo con sarcasmo, que me agrada como la ironía, para referirme a aspectos que son más o menos irritativos) es la b.d. orientada al egocentrismo narcisista y a la demagogia socio-política. Los políticos se babosean, desde sus estrados y sobre sus votantes, con incólume constancia e inequívocos propósitos: Los poderes y la Gloria.
“En otro orden, los señores, señoras, niños y niñas, cualquiera sea su estrato humano, comparten, regalan, hasta prestan casi graciosamente, sus babas dialécticas sobre no importa el tema objeto de sus baboseos (aquí se explica entonces el párrafo anterior, donde considero posible el uso deportivo de la b.d.).
“Las metas que he enunciado son sólo aquellas pocas que en estos momentos transitaron el camino de mis pensamientos, razón por la cual no admito se consideren las únicas. Muy lejos de esa idea, estoy abierto a aquellos que, a tiempo considerando mi edad, me arrimen otras posibles sugerentes metas, que me regocijarían tal como a un singular pirata, un singular tesoro humano.
“Deseo finalizar ya este entretenimiento, por el día de hoy. Además de mi cansancio y lo avanzado de la noche, mi fiel Fermina está ya aquí, a la izquierda de mi escritorio, con mi habitual taza de manzanilla y bromuro.
“Entonces, tan sólo unos últimos párrafos para comentar el objetivo absoluto a que se aboca la b.d.: vistos algunos de sus modos, cualidades y usos -que le atribuimos como innatos- el fin supremo de la b.d. del Hombre -obviando plazos y grados de conciencia individuales- es la extinción de nuestra especie (por especie entiéndase Humanidad).
“Soy sensible a reconocer que mis palabras puedan considerarse -en una primera visión- sensacionalistas y sin fundamentos satisfactorios, pero ello es tan sólo la defensa natural ante el miedo, que siempre bloquea a la Verdad.
“Tal vez, en otro siglo, alguien dirá que el mundo comenzó sin la raza humana y, en cierto día, continuará sin ella. Estas palabras no son mías, son del futuro. Es por ello, porque todo debe decirse a su tiempo, que no quiero me las adjudiquen jamás. Un plagio sería (aunque por cierto muy singular) y eso riñe con mi carácter.
“Finalizo, antes que el bromuro me lleve a descansar de éste, un día más, insistiendo: la baba dialéctica tiene sus metas y su fin. El fin es el Fin Mismo".
Como fue de público conocimiento, D. Isidoro De Lorenzo murió envenenado, por un exceso de bromuro. Al ser requerida, su fiel servidora declaró con parquedad que don Isidoro le había expresado, antes de morir, ‘que deseaba ya dejar otras consideraciones a los demás, modestamente esperanzado de que no hicieran con esas consideraciones lo que él justamente definió -denunció-, por el bien de todos’. Luego, la servidora se llamó a un absoluto silencio, por lo que fue condenada.
Cualesquiera fueran las responsabilidades en aquellos actos, la frase premonitoria de D. Isidoro De Lorenzo ya ha sido pronunciada -en los mismos términos- por diversos académicos actuales, Haro de Bouzúa, entre otros. Así pues, observamos que algo se está cumpliendo de sus apreciaciones. Pero no debemos olvidar que durante los últimos años de D. Isidoro, éste estuvo bajo atenciones psiquiátricas, por lo que podemos -deberíamos- ser más positivos -optimistas- con respecto a nuestro futuro, aunque nos atemorice el estado actual de las cosas. Debemos asimismo -con respeto pero con firmeza- considerar que lo suyo también fue -en singular manera- su propia baba dialéctica. Sin embargo, cierto es que De Lorenzo jamás aseveró ser una excepción, por lo cual, y en ese caso, sus proposiciones mantendrían veracidad y vigencia.


OTRAS CONSIDERACIONES DEL BIÓGRAFO, EN SUS BORRADORES
“La baba dialéctica se explica, tentativamente, con la dicotomía que se produce entre el lenguaje -quizá toda la semiótica- y los hechos, concretos o del espíritu.
“Se encuentra lejos de mi ánimo polemizar sobre definiciones e interrelaciones entre hecho y simbologías. Supondría babosearse dialécticamente, una vez más. Desde lejos, es evidente que los hechos mantienen una relación ilógica con sus semióticas -las que los manifiestan. La idea es impresionante y próxima: el titular de este periódico de gran tirada que tengo aquí, a mi lado, reza lo siguiente: ‘Austria desplaza quinientos cañones de largo alcance’. Acordamos que esta información es rutinaria, en una u otra versión, a través de la Historia de la Humanidad. Sin embargo, por el momento, diferente habría sido si cualquier ciudadano hubiera decidido, a su vez, colocar una serie de morteros, en la azotea de su casa, alegando, por ejemplo, la potencial peligrosidad de uno, o de todos sus vecinos. Aceptablemente, el correspondiente encabezamiento señalaría: ‘Presunto desequilibrado intenta disponer unos morteros cara a sus espantados vecinos. Se encuentra ya bajo atención’. Nuevamente, en efecto, si nos introducimos en imitación de los habitantes de Bizancio, en la discusión referida a que si ambos casos son o no comparables, si la comparación es significante, o cualquier otra disquisición, hemos también de zambullirnos a considerables profundidades de la b.d. Alimentamos la hoguera bajo nuestros pies. Excepto -depende, con respeto, de quien lo haga y sea la excepción que prueba la regla- si se parte de un supuesto general, totalizando (innovando esta acepción) desde un punto razonable y diciendo que cualquiera de los dos sucesos son contra-natura, si aún convenimos que se existe asistidos por el instinto de vida.
“Lo demás es ópera y, entonces, cabe preguntarse si hay un, o algún, punto razonable. Es propio de la existencia parcialmente sentimental del hombre, y el cuestionamiento, como cualquier otro, debe ser naturalmente respetado y practicado por quien lo desee, entendiendo e interiorizando, el interesado y sus semejantes, que se es un ser singular, quizás excepcional, dentro de un ámbito -este mundo- con una concepción común, plural, cual es el instinto a la vida de la especie en su conjunto, que -como sabemos porque nos lo dijo don Isidoro- es ‘... la defensa natural ante el miedo, que siempre bloquea a la verdad’; redunda observar aquí que De Lorenzo se entretuvo en la sinonimia verdad-muerte. Entonces, corresponde categorizar la interrogación como momento recreativo, divertimento sin consecuencias, concretas o conceptuales, sobre el instinto social.
“En una variación sobre el mismo tema, se dice que la sociedad universal -la que interesa- vive cierta/s alienación/es durante determinada/s época/s. A la actual se la califica de totalitaria por unos, y éstos son tildados de decadentes por otros.
Mutatis mutandis así ha sido siempre. Es el sostenido esplendor de la b.d. y yo, por pudor y vergüenza ajena, no entraré en arenas que no son de mi competencia. Soy sólo un biógrafo, el cual, unas veces, trabajando, ha tenido la desagradable sensación -para sí mismo como por el sujeto de sus estudios- de ser sólo un basurero y, otras, un afortunado, a mi humilde entender, como en la escritura de las biografías, de mi madre en primer lugar y, encumbradísima, en la de D. Isidoro De Lorenzo, haciendo notar a los lectores, invadido de estupefacción, que es este último quien -y Dios lo sabe- ha acuñado, con su baba dialéctica, el término y el principio del ser humano futuro. Yo, he sido un instrumento póstumo suyo.
“Debo reconocer que dedico gran parte del tiempo que mis necesidades fisiológicas dejan ocioso en el análisis de la definición del genio y, obviamente, en sus alcances.
“Suele suceder que el amanecer me sorprende pensativo.
“Que nadie se inquiete por mi salud. Gracias al buen dios y su universo, esos momentos arrebatados al sueño son saboreados por la vida misma. A veces, he sido todo instinto, durante el cual, en paz, he dejado mover al trebejo Tanatos con total libertad. Así rey, así peón. Es cuando, regocijado en la autocontemplación, comprendo que, además de entender el significado de la b.d., estoy en gracia con el don de saberla aplicar.
“La baba dialéctica es una categoría en permanente construcción, con un dinamismo definitivo para desarrollarse de continuo, en todos los sentidos y tan profusamente como lo hace, integralmente, el ser humano quien, al fin y al cabo, es su diario (re)creador, sin solución de continuidad y, en modo fundamental, su conductor. Al respecto, en mi opinión, la penosa viceversa no debería ser lo habitual.
“Sólo cuando el hombre/mujer conoce la baba dialéctica propia y ajena puede tener alguna cierta posibilidad de relacionar lógicamente los hechos y lo que se dice -se expresa de una u otra manera- de ellos. Si es así, al menos no vive una relación penosamente absurda entre lo que sucede y lo que siente que sucede.
“Destaquemos como cierto y paradójico que no poseemos otra herramienta que no sea la propia baba dialéctica para, precisamente, luchar contra ella. En otras palabras, el peligro real, único, que puede correr la b.d. es ella misma. Todo depende del conductor: nuestro intento puede ser una baba más entre las existentes, o ser el que nos relativice la angustia. La prueba es válida, ya como proeza, ya como uso aficionadamente deportivo de la b.d. Lo dirá el pensador: ‘La vida es conciencia de naufragio y menester de natación’. Por eso, es menesteroso proclamar a la Vitacracia (gran sustantivo introducido por mi prole, todo sea dicho) como, en parte, en lo que le atañe, baba dialéctica capaz de autodestruirse en sus defectos, de crecer en sus aciertos, de perfeccionarse, de darnos verdadera, permanente y creciente satisfacción, alegría, cualquiera sean las circunstancias, hasta las más extremas, en cualquier sentido. Dado que ‘... el objetivo absoluto a que se aboca la b.d. (...) -obviando plazos y grados de conciencia individuales- es la extinción de nuestra especie...’ es ella misma, en su desarrollo ‘vitacrático’, en vitacracia, la que puede tender a su fin opuesto, al respeto, ante todo de la vida, dándose la circunstancia aneja de que cualquier hecho, ideal o material, que le atente es desechado, de plano, por aberrante y/o degenerado. “Ya con esto habría bastante, una luz. En principio, en los casos mencionados, el gobierno prusiano y el vecino belicososserían degenerados y/o aberraciones contra-natura. Y esta consideración, iniciática, podría ser suficiente debido a que todas las siguientes deducciones y decisiones que, en todo nivel, se generasen lo harían desde otro punto, quizás un punto de inflexión en la, hasta hoy, tan abstracta e irretenible felicidad. Este punto es, precisamente, Vitacracia.
“Naturalmente (éste párrafo sólo es para los escépticos), el proyecto es utópico. Es que, me temo, es inhumano el orden impuesto o lo soy yo, particularmente, ante él.
“Tentado estuve alguna vez de apartar, en forma pasajera, las biografías, y explayarme en un desenfadado baboseo ‘... no importa el tema objeto...’ del mismo. Así, he derramado baba -por ejemplo y para ser breve- sobre los estados de la hipocresía y, enfáticamente, en el estado actual de la misma, observando, obviamente, su gatopardismo y su permanente institucionalización. Me refiero a las b.d. religiosas y políticas con las cuales, ha habido veces, me he puesto obcecadamente minucioso, llegando ya a babosearme sobre los sucesivos órdenes internacionales variable geopolítica-estratégica y, en tema, sobre los Estados, los diri-gentes y los (demás) otros habitantes del mundo, relación pan y circo/hambre y circo. Por último (deseo acabar, me siento auto-ofendido) hasta he babeado estas dos preguntas primitivas: (abrir signos de interrogación, que esta máquina no tiene) Es justificada -y en ese caso por qué- la co-existencia del optimismo, la euforia y el triunfalismo de los diri-gentes con el convencido, asumido, excepticismo de todos los demás, incluso el de ellos, privadamente (cerrar interrogación). Y -permítaseme un orgasmo dialéctico si no fuera por mi edad: (signos de interrogación otra vez) Hay -y en ese caso si se da- una real, mutua y compensada interacción entre las b.d. personales, sociales, y las b.d. de los conductores, diri-gentes, sean del planeta, la zona o la célula social (cerrar signo de interrogación). Por no mencionar una que otra digresión, aún más despreciable, que me sé permitir, alegre pero inconfesablemente.
“De todas maneras, no dejo de ser un curioso en feudos ajenos. No lejanos, pero ajenos. Pertenecen a los especialistas, según se trate. Dios se apiade en sus abocaciones. Al fin de cuentas, por mi oficio, soy un genérico -género biográfico, por más señas- y fiel a mi instinto de vida (en todas sus acepciones: procuro ser muy amplio) me reconforta íntima y profundamente referirme, en forma exclusiva, a los instintivos dominios de mi especie, al conocimiento y divulgación de la existencia y las circunstancias de los demás. Por ello, he estimado procedente acompañar mis apuntes por otros escritos, probos ajenos todos ellos entre sí y de mí, que son ejemplos -plagios de plagios- de algunas, sólo algunas pocas, babas dialécticas universales.
“Confieso -no sin sano orgullo- que la tarea ha sido descansada. Cuando se conoce y se sabe aplicar la b.d., a su vez se sabe, en el oscuro pozo que se nos suele (re)presentar la existencia, distinguir por dónde discurre la vida y por dónde su baba.
“Con esta entrega realizo mi inicial contribución al espíritu final que D. Isidoro De Lorenzo preconizó verbalmente, entre quienes le frecuentaron hasta el mismo umbral de su última verdad. Me refiero tardíamente -como quien arroja compulsiva, apresuradamente, la última semilla antes de la tormenta- al espíritu NOT de Don Isidoro. A su último, solitario, espíritu de confianza en las new optimist tendences, nacidas -a veces parcas, a veces bullangueramente- del conocimiento y aplicación amorosa de la baba dialéctica. Y lo hago como quien sabe que, si da un paso más, pisa en falso. Tan sólo la ofrezco, como el señor de Bouzúa cada vez que el destino lo pone frente a los leones. Y me despido, como es mi costumbre, con palabras no nuestras, arrimadas por una estupenda glosadora: ‘De modo que estamos aquí para celebrar los orígenes de la fe y la confianza. Quiero entregaros los secretos de la constante alquimia que debemos practicar para convertir el cobre en oro, el odio en amor, la destrucción en creación. Para cambiar las crasas noticias cotidianas en inspiración y la desesperación en alegría’.
de “La baba dialéctica” y “Vitacracia” (Parcialmente publicado en la contratapa de Rosario 12)

INDICE
(Versión ampliada de La baba dialéctica)

01.Novísimas consideraciones sobre una afortunada definición en la memoria del Biógrafo de D. Isidoro De Lorenzo
02.El primer mandamiento
03.Algo habrán hecho
04.Genealogía de la inmortalidad
05.El pecado original
06.El fantasma de mi alma
07.Sobre nuevas formas revolucionarias
08.Los pensionistas del alma
09.Las sagradas e íntimas escrituras de José, carpintero
10.Cuando el hacer para ser y el ser para hacer dan igual
11.El beneficio de la duda
12.De uno de nuestros amigos
13.De la nueva literatura inglesa
14.La Santa Inquisición
15.El altar de la patria
16.Homo psicosapiens
17.Carta del Más Allá
18.La novela más breve de las sagas más grandes
19.The speaker’s corner
20.Walk-cross
21.Extractum
22.La civilización lunar
23.Humano, demasiado humano
24.La mentira ni tan siquiera con patas cortas
25.El baile
26.Por esta mañana

Compartir

Contacto

E-mail. info@zuasnabar.com.ar
Teléfono. +54 (341) 4811484
Móvil. +54 (341) 6 55 8079